Una praxis de autoevaluación con aspirantes al ingreso en el Curso de Apoyo 2024 del Profesorado y la Licenciatura en Ciencias de la Educación de la FCH-UNSL
Keywords:
autoevaluación, evaluación formativa, heteroevaluación, práctica docenteAbstract
El presente trabajo final se enmarca en una praxis formativa de intervención en territorio, desarrollada en el Curso de Apoyo 2024 de la Facultad de Ciencias Humanas - UNSL. El propósito fue reflexionar, problematizar y generar prácticas evaluativas de carácter formativo en el contexto del ingreso a las carreras del Profesorado y Licenciatura en Ciencias de la Educación.
La intervención realizada fue una instancia de autoevaluación en el examen final. La misma contó con seis momentos, y se buscó que la evaluación fuese entendida como parte constitutiva de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, promoviendo de este modo la participación activa de los y las aspirantes a ingresantes.
A partir de la implementación de instancias de heteroevaluación y autoevaluación, se intentó generar un cuestionamiento de las concepciones tradicionales de evaluación, centradas en la calificación y la aprobación, hacia una comprensión más dialógica, ética y formativa de la misma.
En el devenir de las clases, y sumando nuestros registros en el territorio, así como también las indagaciones iniciales y finales, pudimos observar algunas tensiones en torno a la evaluación, vinculadas a las representaciones previas de los y las ingresantes y a las propuestas evaluativas del Curso. Inicialmente, la evaluación fue asociada a sentimientos de ansiedad, miedo, frustración e inseguridad. Sin embargo, hacia el final del proceso de autoevaluación, ciertas expresiones se transformaron, y se manifestaron en términos tales como importante, relevante, muy buena, nueva, sorpresiva; aunque también persistieron sensaciones vinculadas a la autocrítica y a la exigencia.
La experiencia de autoevaluación les permitió abrir un espacio de reflexión sobre los propios aprendizajes y sobre el sentido de ser evaluados. Consideramos que este proceso, funcionó como un ejercicio de aprendizaje que promovió la autorregulación, así como también el reconocimiento de los propios avances y dificultades. Si bien no todos los significados tradicionales fueron modificados, se evidenciaron movimientos hacia la comprensión de la evaluación como oportunidad y no como una instancia de control.
Desde una lectura pedagógica y ética, la autoevaluación posibilitó materializar algunos de los principios teóricos sostenidos por autores como R. Anijovich, J.M. Álvarez Méndez y M.A. Casanova, quienes entienden la evaluación formativa como práctica de participación, diálogo y construcción compartida del saber. No
obstante, también reconocemos que una única experiencia, no resulta suficiente para transformar representaciones históricamente conocidas y construidas; sino que constituye un punto de partida para construir una cultura evaluativa más democrática, reflexiva y ética en el Curso de Apoyo.
A modo de síntesis, esta praxis formativa nos permitió problematizar los modos de evaluar en el ingreso universitario, así como también repensar los vínculos pedagógicos y promover una mirada más crítica en relación a la evaluación. La experiencia nos invita a seguir haciendo camino al andar, buscando que cada instancia de evaluación se convierta en un acto ético, de reconocimiento y de
aprendizaje compartido.
